Es de sobra conocido por sus
importantes aportaciones a la ciencia, el científico más famoso del siglo XX, pero me voy a centrar
en su peculiar estilo de vida, que suele ser menos conocido que su teoría de
la relatividad, su famosa fórmula E=mc2 o sus aportaciones a la
mecánica cuántica…
Era independiente y
solitario, se divertía haciendo torres de cartas y resolviendo complicados problemas matemáticos.
Sin embargo,
no le gustaba ir al colegio, y sus profesores pensaban que era un poco torpe, ya
que tardaba más que los demás alumnos en resolver los problemas.
Esto sucedía porque el deseaba
encontrar nuevas y mejores formas de llegar a la solución requerida.
Su madre le inculcó la
importancia de centrarse en las cosas, de acabar todo aquello que había empezado,
trabajando lo que fuese necesario para ello.
Einstein y sus amiguitas.
Luchó contra su afición por
las mujeres, porque le apartaba de lo que el consideraba que era su misión en
la vida: “Descubrir los secretos del Universo”.
Solía “usar” a las mujeres en
el sentido de musas, como su fuente de inspiración.
Pasaba poco tiempo con su
familia, porque dedicaba su tiempo a la ciencia, su verdadera amante.